En esta presentación, el equipo se
preparó para hablarnos de factores importantes que se deben abordar en el
proceso de la entrevista con niños; entre estos elementos se encuentran la importancia del rapport, que se considera
fundamental para el cambio terapéutico,
para la función evaluativa de la
entrevista, ya que es un requisito de la comunicación eficaz, misma que recae
en el entrevistador, que debe adoptar las actitudes adecuadas para establecerlo
y mantenerlo, sin llegar a un estado
cálido y simpático de manera que produzca en el entrevistado interés por
complacer, lo que incrementa el número de respuestas pero compromete la
fiabilidad de estas; así como la flexibilidad, ya que los niños reaccionan de
forma poco productiva a los contextos y métodos de entrevista rígidos; la también
empatía es un componente fundamental de rapport, y en el caso de los niños
requerirá una gran sensibilidad a las señales no verbales de malestar emocional
que pueden provocar la situación de la entrevista y los contenidos que se
tratan en ella. Es importante también tomar en cuenta las actitudes y
comentarios de los padres, ya que pueden
contribuir a que los niños consideren que están en un contexto de autoridad o
de juicio.
La entrevista como proceso se divide en 3
fases:
a) En la
fase inicial el profesional se presenta y detalla los objetivos de la
entrevista, hace la aclaración del marco de la entrevista (Confidencialidad).
b) En la fase intermedia se abordan los objetivos y contenido (áreas a explorar,
estado de ánimo, miedos y preocupaciones, autoconcepto, quejas somáticas,
obsesiones y compulsiones y trastornos del pensamiento, etc.).
c) Finalmente, en la fase de conclusión, el tiempo de duración
de la entrevista dependerá de la edad del entrevistado, tensión que generé el
tema y tolerancia ante esta tensión (Niños mayores 1 hora. Menores de 8 años 30
– 40 minutos).
Mientras
que dentro de los obstáculos que se pueden presentar para el establecimiento de
una relación colaborativa se encuentran: Algunas actitudes por parte de los padres, el miedo a que la información que estén proporcionando contribuya a una
imagen negativa de su actuación como padres, a que tenga consecuencias
negativas como la intervención de servicios sociales o un informe desfavorable
en situaciones de separación, una actitud por parte del entrevistador excesivamente
reverencial, con pasividad. Por lo que es importante tener en cuenta los
siguientes aspectos: Evitar culpar a los padres de los problemas de sus hijos,
manejar sentimientos de culpa previamente existentes, también es útil
distinguir entre culpa y responsabilidad, con esto centrarlos en lo que pueden
hacer para resolver los problemas independientemente del origen, así como enfatizar
en aspectos positivos que se hallan identificado en la familia.

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